*Colaboración hecha por SONIA ARECHIGA MARTINEZ, actualmente una de las voluntarias de la Asociación, estudiante de comunicación en la UNEDEL y 19 años de edad*
La poesía es la música que se percibe con la vista, y es un placer leer a Clara Isabel Alegría Vides, mejor conocida en Latinoamérica como Claribel Alegría, poetisa y escritora nicaragüense nacida en Estelí en mayo de 1924, de madre salvadoreña y padre nicaragüense. Debido a la gran pasión que su padre sentía por la poesía fresca y romántica de Rubén Darío, enseñó a su hija Claribel a declamar los poemas del personaje que tanto orgullo diera a Nicaragua. Desde entonces la poesía fue su destino, su pasión y su mente, como lo describió la misma Claribel Alegría en la pasada Feria Internacional del Libro en Guadalajara (FIL 2011).
Como toda persona con un pasado convertido en recuerdos, Claribel cuenta el exilio a Estados Unidos de América de su familia durante el gobierno somocista en Nicaragua cuando ella era adolescente; en ese país tan desconocido para ella  estudia Filosofía y letras. Por lo bien que manejaba los idiomas inglés y español trabaja como traductora en una editorial, este trabajo le daba tiempo libre en durante el cual seguía escribiendo sus poemas inspirados por la nostalgia de su terruño. Aún no era una mujer adulta cuando visita México y su talento es descubierto por Juan José Arreola quien la convence de publicar su primer libro de poemas, el cual titula Anillo de silencio, y es José Vasconcelos quien, para sorpresa de la poetisa, pide escribir el prólogo “yo nací parada por haber tenido amigos escritores de letras nobles” añade la escritora al recordarlo en voz alta para la audiencia de la FIL, en México también conoció y fue amiga de Carlos Fuentes. Posteriormente vivió en Argentina donde conoció a Julio Cortázar, y al igual que él decide que París es el lugar más apasionante para escribir. Para Claribel Alegría su poema más entrañable es Son altas, escrito a sus 18 años, donde lleva a las y los lectores a recordar con cuánta pasión se sueña en la juventud.
Por motivo del día internacional de la mujer los invito a conocer más sobre Claribel Alegría, tan importante para Nicaragua como para México, y a través de sus versos avivar los sueños y la cultura literaria.

*Colaboración hecha por SONIA ARECHIGA MARTINEZ, actualmente una de las voluntarias de la Asociación, estudiante de comunicación en la UNEDEL y 19 años de edad*

La poesía es la música que se percibe con la vista, y es un placer leer a Clara Isabel Alegría Vides, mejor conocida en Latinoamérica como Claribel Alegría, poetisa y escritora nicaragüense nacida en Estelí en mayo de 1924, de madre salvadoreña y padre nicaragüense. Debido a la gran pasión que su padre sentía por la poesía fresca y romántica de Rubén Darío, enseñó a su hija Claribel a declamar los poemas del personaje que tanto orgullo diera a Nicaragua. Desde entonces la poesía fue su destino, su pasión y su mente, como lo describió la misma Claribel Alegría en la pasada Feria Internacional del Libro en Guadalajara (FIL 2011).

Como toda persona con un pasado convertido en recuerdos, Claribel cuenta el exilio a Estados Unidos de América de su familia durante el gobierno somocista en Nicaragua cuando ella era adolescente; en ese país tan desconocido para ella  estudia Filosofía y letras. Por lo bien que manejaba los idiomas inglés y español trabaja como traductora en una editorial, este trabajo le daba tiempo libre en durante el cual seguía escribiendo sus poemas inspirados por la nostalgia de su terruño. Aún no era una mujer adulta cuando visita México y su talento es descubierto por Juan José Arreola quien la convence de publicar su primer libro de poemas, el cual titula Anillo de silencio, y es José Vasconcelos quien, para sorpresa de la poetisa, pide escribir el prólogo “yo nací parada por haber tenido amigos escritores de letras nobles” añade la escritora al recordarlo en voz alta para la audiencia de la FIL, en México también conoció y fue amiga de Carlos Fuentes. Posteriormente vivió en Argentina donde conoció a Julio Cortázar, y al igual que él decide que París es el lugar más apasionante para escribir. Para Claribel Alegría su poema más entrañable es Son altas, escrito a sus 18 años, donde lleva a las y los lectores a recordar con cuánta pasión se sueña en la juventud.

Por motivo del día internacional de la mujer los invito a conocer más sobre Claribel Alegría, tan importante para Nicaragua como para México, y a través de sus versos avivar los sueños y la cultura literaria.